Hace 12 horas
Olvidemos a los Césares, Napoleones, Juanas e Isabeles. Olvidemos a generales y políticos, a poetas y científicos. Olvidemos, en definitiva, a la persona para tratar a la muchedumbre pues esta no es la historia de un personaje si no de gente anónima.
Confieso que siempre he sentido un aprecio especial por las revueltas populares como las que estamos viviendo en estas fechas. Tiendo a investirlas con un toque romántico y melancólico al más puro estilo de Goethe o Beethoven mientras aguardo acontecimientos. ¿Es por su significado?, ¿es por la heroicidad de la gente común?, ¿por luchar por la causa de la libertad o del oprimido contra el opresor? si fuese periodista o político sin duda diría eso, pero no lo soy y por tanto no es por eso.
Las revueltas populares son mucho más que eso: son atrayentes, caóticas, impredecibles y protagonizadas por gente anónima que si bien no pasará a la historia bajo un nombre propio, su acto y conclusión será estudiado por siempre. Una revuelta popular es uno de esos raros episodios de la historia donde no hay un protagonista claro, donde el objetivo no está marcado desde un comienzo si no que resulta espontáneo y, como he dicho, caótico e impredecible.
Una de las cosas atrayentes de las revueltas es que suelen tener un origen humilde, muy diferente a la conclusión y repercusión histórica posterior.
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| Chambergo y capa larga |
Sin embargo, los madrileños, con el ambiente ya tenso debido al aumento del trigo y el pan -¡el pan! elemento básico, principio de numerosas revueltas- y a un marqués de origen extranjero que no tenía el favor del pueblo debido a sus medidas tajantes, estallaron en un motín con sus capas largas y sus chambergos asaltando el cuartel de la plazuela de Antón Martín, plantándose delante del palacio real y enfrentándose a la odiada guardia valona, para exigir a Carlos III el exilio de Esquilache, la derogación del bando y una bajada del precio del trigo, entre otras cosas.
Carlos III, desoyendo las sugerencias de su guardia de solucionar el problema por las bravas, consiguió mitigar el motín aceptando todas las exigencias y mostrándose ante el pueblo. Después, asustado, huyó a Aranjuez y el pueblo receloso pensó que estaba reuniendo a las tropas para tomar Madrid, así que tuvo que emitir un bando tranquilizando a las gentes y prometiendo que cumpliría su palabra pero que no pensaba mostrarse ante el pueblo por temor de su propia vida.
Algo similar ocurriría algunos años después en 1808, primero en Aranjuez y luego en Madrid, cuando los rumores sobre la marcha del príncipe Fernando VII y el resto de la familia real, desembocaron en la guerra de independencia contra las tropas napoleónicas.
De igual forma, en Julio de 1789 Paris se convirtió en un polvorín. El día 11 el ministro Necker, fue cesado por Luis XVI, lo cual desató la ira de la incipiente burguesía ansiosa de poder y del pueblo llano, hambriento y lleno de cargas fiscales tras la guerra de independencia americana y los excesos de la Corte. Ambas clases sociales formaban el marginado Tercer Estado dentro de los Estados Generales de Francia y Necker era favorable a ellos. Así, el 12 se dio el primer altercado serio, cuando una muchedumbre se enfrentó a pedrada limpia contra la Royal-Allemand Cavalerie, regimiento llegado de Alsacia del cual recelaban. Sesenta jinetes alsacianos fueron posicionados frente al cuartel de la guardia francesa, que contaba con amplia simpatía popular y no fue para menos ya que esto causo que el regimiento entero se enfrentase a los jinetes y acampara después en el Campo de Marte, en actitud desafiante frente a los regimientos suizos y alemanes que formaban parte de las tropas reales acantonadas en París.
El día 13, mientras el rey escribía en su diario la palabra rien («nada») París estallaba: De las cincuenta aduanas de entrada a la ciudad, cuarenta fueron incendiadas, el convento de Saint-Lazare, donde -según los rumores- se pensaba almacenar el ansiado trigo que reclamaba el pueblo, fué tomado. En el Ayuntamiento se creó la Guardia Nacional y para equiparla se tomó el hotel de la marina.El 14, la muchedumbre se diriguió en tropel al hotel de los inválidos, residencia para veteranos retirados o lisiados, poco aptos para el servicio militar. Lo asaltaron y tomaron las armas, pero carecían de pólvora así que tomaron camino de la Bastilla, un pequeño baluarte medieval que servía de prisión. La Bastilla contaba con una guarnición permanente de 82 veteranos de los considerados inválidos y un refuerzo de 32 granaderos suizos, además de 19 cañones que en esos momentos apuntaban a barrios más rebeldes de París. Tras infructuosas negociaciones para conseguir la rendición del baluarte-prisión, a la una y media, los rebeldes tomaron el patio exterior, cortaron las cadenas del puente levadizo aplastando a uno de los suyos y se sucedieron los tiros entre las negociaciones. Horas después, 61 soldados de la guardia se unían a los asaltantes con al menos un par de cañones y a las cinco de la tarde la Bastilla se rendía consciente de que el enfrentamiento se estaba convirtiendo en masacre (alrededor de cien muertos del poco menos de un millar de asaltantes). Las bajas entre los defensores fueron escasas y la misma guardia francesa escoltó a los rendidos para que se reuniesen con sus regimientos.
Luis XVI, ignorante de lo que estaba pasando daba orden a las tropas de evacuar la ciudad a las seis de la tarde aunque la orden no llegó hasta las dos de la madrugada. A la mañana siguiente, al enterarse de la situación preguntó ingenuamente al duque de Rochefoucauld-Liancourt si se traba de una rebelión. El duque respondió que no, que se trataba de una revolución. El resto es historia.
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| Una imágen para la historia: Ben Ali visita a Bou´aziz en el Hostpital |
La historia es complicada. Muy complicada. Personalmente no puedo atreverme a contarla sin olvidar o ignorar detalles y precisamente los detalles son importantes, tanto los pequeños desencadenantes -el precio del trigo, una capa larga, la destitución de un ministro o la inmolación de un joven- como los detalles generales -la corrupción, una tasa de alfabetización muy baja, el desempleo...- como los detalles olvidados que explican los anteriores -el pasado, la historia-. La pregunta es obvia: ¿cómo acabará todo? ni idea. Entonces: ¿cómo puede acabar todo? a saber. Los factores son muchos, diferentes y es imprudente y hasta presumido aventurar posibles finales.
La intención de esta entrada no era hablar de los hechos recientes, de héroes o villanos o de hacer resumen de lo que vivimos en estos días. Se trata de alejarnos de heroicidades para hacer un intento de reflexión sobre la realidad que esconde una revolución popular.
Mártir, libertadores, sacrificio, héroes... son palabras que suelen asociarse a estos episodios de la historia de forma errónea. ¿Quién le ha preguntado a Bou'aziz si quería convertirse en mártir de un movimiento, en un personaje de la historia?, ¿alguien preguntó al pobre infeliz de 1789 que murió aplastado por el puente de la Bastilla por las prisas y la inexperiencia de sus camaradas de armas, si pensaba acabar así?. Tratemos de separar por un momento nuestra visión lejana y condicionada por otros, para centrarnos en los detalles
Caóticas, impredecibles, anónimas y tremendamente atrayentes para quienes las vivimos de lejos... eso es una revolución popular. No olvidemos que lejos del toque romántico y heroico hay causas que poco tienen que ver, precedentes oscuros y consecuencias extrañas.
Alrededor de 1955, Giuseppe Tomasi di Lampedusa escribiría acerca de la unificación italiana en su famosa novela: Il gattopardo. Y en ella dejaría una frase para el recuerdo que más tarde puso en boca Burt Lancaster en la película homónima. Si alguien busca una respuesta al conflicto actual quizás pueda servirse de ella... o no.
«Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi»
«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie»
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Categorías: Historia
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Solveig_Llanto dijo...
Mi problema es que no estoy segura de que sea todo tan espontaneo y popular como pensamos. Desde que empezaron las revueltas, no paro de preguntarme quien esta detras tirando de las riendas. Y las respuestas que me vienen a la cabeza me asustan todas.
Ojala tengas razon y sean populares. Seria esperanzador, si no estuviera habiendo tanta crueldad.
10 de mayo de 2011 21:14:00 GMT+02:00
Dumorix dijo...
Siempre hay alguien detrás, algunos grupos fundamentalistas algunos ex- líderes populares exiliados y algunas organizaciones de gente ya se han visto por ahí, el tema es ver si alguno de esos grupos de impone o continua en status quo. Veremos, la cosa va para largo y me da la sensación de que aunque algún tipacarraco ha caído, las reformas serán tímidas o en cualquier caso leeeentas.
Pena que ya no le den tanto bombo como antes.
Un placer que te sigas paseando por aquí, las puertas del Baluarte están abiertas siempre que gustes :D
11 de mayo de 2011 11:58:00 GMT+02:00
Solveig_Llanto dijo...
Gracias! Es un demasiado raro placer pasearme por el.
19 de mayo de 2011 15:47:00 GMT+02:00