Nunca sueñes cosas reales.
Esas son las palabras que me repetía una y otra vez un viejo amigo. Es un buen consejo, uno de los mejores de entre todos los que me hayan dicho. Nunca sueñes cosas reales, nunca sueñes despierto, pues los sueños son las esperanzas y los anhelos de futuro pero, no son la realidad.
Es un buen consejo, sin duda y debería de haberlo seguido pero, ¡ah, viejo compañero!, no es tan fácil. Lo intenté miles de veces, me propuse hacerlo pero nunca lo he logrado.
Aun sueño cosas reales, socio. Cada noche al acostarme, cada mañana al levantarme y cuando estoy tan cansado del mundo que deseo evadirme por unos minutos. Lo confieso.
Por otro lado, ¿qué nos
queda sino los sueños cuando el camino se hace cuesta arriba? si la esperanza es la zanahoria delante del caballo de tiro para que ande, ¿no será mejor cobijarse en ellos y pensar que quizás, algún día, la veleidosa Diosa Fortuna giré la rueda y te señale?.
Yo digo que miente aquel que no ha soñado con los ojos abiertos alguna vez. La diferencia radica en saber soñar y despertar, en cuyo caso sigues el consejo de mi viejo compañero. Mientras que soñar y querer seguir soñando significa que no haces más que caer en mi mismo error.
¿Qué es lo que sueño? A ti, lector conocido o desconocido, no te lo voy a decir desde luego, pero si te puedo aventurar que de no ser por ellos, hace tiempo que habría dado marcha atrás y huido cual cobarde de esta curiosa situación. Sí, puede que la esperanza sea una zanahoria o un turrón de azúcar ya puestos, pero en ocasiones, el caballo de tiro consigue engañar al carretero.
¿Qué he de hacer? pregunto. ¿Trato de engañar al astuto carretero?, ¿me resigno a ser llevado por el camino marcado?, ¿es posible acaso romper las riendas?.
Sucede que entre el abanico de posibilidades futuras que la Fortuna me ofrece, tan sólo uno me conduce a ti, sí, a ti he dicho. Es un camino difícil, escarpado y lleno de dificultades, más de las que puedes llegar a pensar, pero si sueño despierto... si no hago caso a mi viejo Compañero... oh, entonces el final del camino es terriblemente atractivo y cada una de esas dificultades puede llegar a superarse mientras que el resto de posibilidades se me antojan más fáciles pero a la par insulsas y cobardes. ¿Abandonar ahora que estoy a tiempo?, ¿buscar algo más sencillo en el abanico? ¿ser conservador, conformarme con lo que tengo y me das y no aspirar a ti?, ¿quién soy yo, ya puestos, para aspirar a alguien como tú? y sin embargo... Audentis Fortuna iuvat, quizás.... quizás Ella tan sólo esté a la espera que elija ese camino para sonreírme y brindarme la suerte que necesito.
Pero existe un peligro: ¿y si fallo?.
¿Te perderé sin más o podré al menos conservar una pequeña parte de ti?. Una y otra vez me pregunto porque no puedo conformarme con lo que me das y la respuesta, que tanto tardó en hacerse clara para mi pensativa mente, ahora está clara.
Y si es clara ¿por qué dudo? porque no hay opción al fracaso.
Porque esto no es la aventura de un loco buscando oro de río en río, sino la conquista clara y definida del que anhela. Porque no puedo permitirme fallar pues todo lo juego todo a una carta, no hay ases en la manga si juego contra ti pues en el momento en el que muestre mi carta, mi única carta, seré transparente para ti mientras que tus ojos seguirán siendo un misterio para los míos.
Es esa aureola de misterio tuya, ¡esa es la culpable!, la que me impide ir más allá y sin embargo la que me hace seguir adelante en mi paciente estrategia de general sin ejército. No quiero... no puedo perderte. No hay más opciones. ¿Cuál es la solución?.
Y ya ves mi Dama, bien sabe la Diosa que no necesito un sí de tus labios sino tan sólo que me permitas demostrarte que es posible, que aunque el camino que me lleva a ti sea tortuoso y lleno de dificultades, soy capaz de superarlas si tengo tus palabras de aliento y tu mirada. Sólo tu mirada.
Más soy consciente de ello: para tener tu mirada, primero he de hacer caso a un viejo amigo. Nunca sueñes cosas reales pues ellas te restan tiempo para actuar.
Veleidosa y caprichosa Diosa Fortuna, burlona y cruel Señora de este mortal. ¿Es este el pago que quieres? Esto es lo que soy, estos son mis anhelos. Ante ti me presento. En tus manos quedo.
Sonríeme. Haz girar la rueda una vez más.
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dayreh dijo...
O Fortuna velut luna statu variabilis!
Recuerdo una cita de Mark Twain que venía a decir más o menos esto:
Dentro de unos años estarás más decepcionado por las cosas que no has hecho que por las cosas que has hecho.
Así que suelta amarras y aléjate del puerto seguro. Explora. Sueña. Descubre.
3 de julio de 2010 23:55:00 GMT+02:00
Dumorix dijo...
Dorsum nudum, fero tui sceleris.
Aunque naufrague y me hunda.
No hay vuelta atrás.
4 de julio de 2010 10:45:00 GMT+02:00
Solveig_Llanto dijo...
Naufragar en busca de un suenyo es muy duro, Dumorix.
Pero perderlos todos por tener miedo de perseguirlos es aun peor.
28 de julio de 2010 01:24:00 GMT+02:00
Dumorix dijo...
Naugrafar y tener una mano amiga que te rescate y más siendo esa mano... sincera, hace que sea menos duro, Solveig.
Como siempre es un gustazo volver a leerte y un honor que sigas paseándote por esta pequeña casa ;)
28 de julio de 2010 01:37:00 GMT+02:00
Wency dijo...
Suerte :)
30 de agosto de 2010 00:41:00 GMT+02:00