Parte I
Parte II

Mensaje de Gorjburg Hachadepiedra, Thane del Clan Neidar de Peñón del Forjador al comandante Teodor Riks de Hillfall.

Día 30 de Brenzik, Mes del Hacha seca; Hora de la Tercera Guardia.
[Enanos: domingo 30 de junio a las 9:00]

Saludos Comandante Riks:
En nombre del Clan Neidar del Peñón del forjador, aceptamos vuestros términos y esperamos poder celebrar nuestro acuerdo tras la victoria. Os envió a cincuenta de mis fieros guerreros junto con un carro del aguardiente que fabricamos aquí. Al mando está Kronin Martillofiero que se encargará de dirigir a mis hombres y de concretar nuestro pacto respecto a las minas.

Wunther “Garras de Halcón”, caudillo de las tribus Ackalitas a Teodor Riks de Hillfall.

Jornada 30 del día del amigo, Mes de la Tierra Hogar; Hora de la Tercera Guardia.
[Bárbaros Ackalitas: domingo 30 de junio a las 9:00]

Sabemos muy bien lo que en su día firmamos. Somos guerreros de honor y lo cumpliremos pero no toleraremos vuestro desprecio. No nos tentéis o nuestra tregua quedará rota.
Así ha hablado Wunther “Garras de Halcón”.


Mensaje urgente de su Majestad Imperial Mercadior Redic VI al comandante de Hillfall, Teodor Riks

Día 31 de Luindai, Mes de Corij; Hora de la Cuarta Guardia
[Ergoth: Lunes 31 de junio a las 10:00]

Mi destacamento de Guardia Imperial ha regresado a Gwynned con una aplastante derrota entre las tribus goblins del sur. Hemos conseguido la sumisión de la mayor parte de los clanes goblins tras los saqueos de nuestras tropas entre los clanes fronterizos. Los asustados goblins, al verse superados por la disciplina y efectividad de mi Guardia Imperial no solo se mantendrán neutrales sino que pagaran tributo al Imperio. Solo han escapado a este trato unos pocos clanes que se han ocultado en las montañas y pantanos, sin embargo no tengo ninguna duda que les habrá servido de advertencia.

Infórmame sobre la situación en Hillfall, Comandante, mis exploradores me comunican que los Minotauros aun no han movido ficha pero deseo saber si has tenido éxito en las instrucciones que te di.


Mensaje urgente del Comandante de Hillfall, Teodor Riks a su Majestad Imperial Mercadior Redic VI

Día 31 de Luindai, Mes de Corij; Hora de la Quinta Guardia
[Ergoth: Lunes 31 de junio a las 11:00]

Su Alteza Imperial:

Vuestros sabios consejos han dado sus frutos y si bien con dificultades he tenido éxito en lo que me ordenasteis.
Ya han llegado los refuerzos que me enviasteis, las dos galeras junto con los hechiceros, los sacerdotes de guerra del Dios de las causas Justas y el poderoso Mago Ristenhak Merodin.
He recibido algunas quejas por parte de los hechiceros, el bullicio de la vida campestre de Hillfall, tan acostumbrada al ejercito no parece gustarles y dicen que les impide concentrarse así que he tenido que alojarles en la villa de mi segundo, Sir William Bungos, a las afueras, que tampoco ha quedado muy contento por la decisión. Los soldados y marineros que me habéis enviado son experimentados pero, aun a riesgo de parecer desagradecido (¡Misakhal me libre!), me gustaría pediros unos cuantos hombres de la propia Guardia Imperial si pudiera ser.

He llegado a un trato satisfactorio con los Enanos, excelencia, les he cedido la propiedad de unas minas de metal en las montañas y me he asegurado de que tan solo vendan armas a nuestra nación...ya conocéis la calidad de sus armas, creo que será un buen negocio para nuestros mercaderes y para nuestros soldados. Los enanos han enviado un pequeño destacamento de infantería que ha sido alojado fuera de la muralla dada la fama de “amantes de la bebida” que tienen, no deseo quejas por parte de mis ciudadanos.
Los Solamnicos han enviado un cuerpo de caballería al mando de un pomposo pero prometedor Caballero de la Espada...si consigo someterlos a mi liderazgo y que no actúen por cuenta propia creo que serán una de nuestras mejores bazas. Los he alojado en su propio campamento, junto al de los Enanos, espero no tener problemas entre ambos.
Por su parte, he recibido una contestación satisfactoria por parte de los bárbaros del norte. Respetaran la tregua aunque le aconsejo a su Majestad el tenerlos en cuenta en un futuro, su tono al leer el mensaje me resultó agresivo.

El problema que ahora tengo son los ciudadanos de Hillfall, están intranquilos, nerviosos y con miedo...la presencia de los hombres-toro tan cerca les inquieta y ya he visto marchar a un par de familias de la ciudad. He ordenado a vuestros clérigos de Corij [Kiri-Jolith] que traten de calmar a la población, aunque me temo que no son los más apropiados... si al menos tuviese una capilla a Misakhal en la villa...

Estoy seguro de que los hombres-toro están al tanto de mis movimientos, no creo que tarden en atacar... que los Dioses del bien nos asistan.


Parte de incidencias del Campamento Minotauro

Día 31 de Sargnath, Mes del Fuego Vengador; Hora de la Guardia Taría
[Minotauro: Lunes 31 de junio a las 22:00]

- Tyrus DeHarik continua con su actitud desafiante ante las órdenes. Se le ha castigado con 50 latigazos.
- Arreglada la empalizada norte que fue destruida por la tormenta de la pasada noche.
- El capitán Mirael Es-Kalis, ha resultado herido accidentalmente durante los entrenamientos del destacamento de novicios. Se cree que no podrá participar en las incursiones.
- Las armas de asedio están ya preparadas y listas, además de las barcazas especiales diseñadas para desembarcar en la playa.
-Nuestros soldados están ansiosos por entrar en combate, su moral es alta.

Diario del Comandante Teodor Riks

Día 31 de Luindai, Mes de Corij; Hora de la Guardia Tardía
[Ergoth: Lunes 31 de junio a las 22:00]

¡Maldita sea su estirpe de hombres-vaca!
Mis jaquecas no remiten y mi mal humor empeora por momentos y todo se lo debo a esos malditos minotauros.
No hago más que recibir quejas por parte de unos y de otros, las últimas de mis propios hombres, William no hace más que murmurar por las esquinas acerca de la ocupación por parte de los hechiceros de su villa... ¿¡pero que quiere que haga!? no me ha quedado otro remedio, ¡necesitamos a esos brujos maldita sea!

Si esto es lo que buscaban los hombres-vaca y estoy seguro de que si, lo están consiguiendo... hoy se han marchado otro par de familias y el ambiente no es muy bueno entre los ciudadanos. ¡Ah, por todos los Dioses! Como los minotauros no ataquen me veré obligado a asaltar su islote y no estoy seguro de poder hacerlo con tan solo dos galeras de guerra y un puñado de barcos pesqueros.

¡Por los Dioses, atacad ya malditos!


Diario de a bordo del Almirante de la flota minotaura Wolgar Es-Kendor

Día 31 de Sargnath, Mes del Fuego Vengador; Hora del Descanso
[Minotauro: Lunes 31 de junio a las 23:00]

Ya están los preparativos listos, mañana será nuestro día. Primero Hillfall , cuando caiga y con ella todo el norte de Ergoth, emprenderemos camino hacia Gwynned, al capital y destronaremos a ese pomposo emperador suyo.

No me asustan los refuerzos que han llegado, eso tan solo servirá para que Gwynned tenga menos tropas cuando la asaltemos.
Ese comandante de Hillfall es precavido y aunque he recibido informes de que los débiles humanos tiemblan dentro de sus casas parece que el comandante ha sabido mantener ese miedo a raya, bien, bien eso pondrá la batalla más interesante, no tiene ningún mérito luchar contra un pelele.

Incluso parece que tendrá entre sus filas a Enanos y Solamnicos... bien será una buena oportunidad para masacrar a esos odiosos comepiedras que se atrevieron a dañarnos en el pasado, antes de lo que los humanos llaman Cataclismo y también una buena oportunidad para conocer más de cerca la legendaria fama de honor que envuelve a los Solamnicos.

¡Ah,! espero que nuestros futuros prisioneros, la gente de esa ciudad que mañana tomaremos como nuestra, aguanten el viaje de regreso a casa... los necesitamos enteros para las minas.

¡Por el Emperador Hotak, Hillfall será minotaura mañana!


Crónica de la batalla de Hillfall, por Teodorico Reins de la Biblioteca Imperial de Gwynned.

El inicio de la batalla dio comienzo antes de la salida del sol, en la Guardia Temprana, cuando los minotauros comenzaron a llegar en unas barcazas de dos pisos a la playa, custodiadas a ambos lados por dos navíos de guerra. Las galeras Ergothianas se pusieron en marcha en cuanto tuvieron noticia del inicio del asalto con el fin de hundir cuantas barcazas pudieran aunque enseguida trabaron combate con las naves minotauras que cubrían la marcha de las barcazas.

Mientras esto sucedía, el comandante de Hillfall mandaba formar a sus hombres a la sombra de las murallas de Hillfall. Teodor Riks situó el destacamento enano en el centro de la formación, colocando en el lado derecho a la legión de veteranos de Hillfall y en el ala izquierda los refuerzos traídos desde la capital. Para reforzar este ala izquierda, el comandante Riks ubicó a la caballería solamnica cubriendo el flanco. Los clérigos de guerra de Kiri-Jolith fueron repartidos entre los diferentes destacamentos mientras que los cinco maestros hechiceros fueron situados en la retaguardia con la misión de reforzar con sus poderes arcanos a las tropas. El Maestro Arcano Ristenhak Merodin quedó situado en las murallas de Hillfall según su propio criterio.

Durante la Hora del Despertar, las primeras barcazas fueron llegando a la playa sin problemas, los navíos minotauros conseguían mantener a raya a las naves Ergothianos sin apenas dificultades.
Al instante un grupo de arqueros de Hillfall se destacó de la formación para hacer llover una lluvia de flechas sobre los guerreros minotauros que comenzaban a desembarcar. Sin embargo la astucia del Almirante Wolgar de los minotauros, impidió la masacre. Wolgar Es-Kendor había ideado unas barcazas con un piso superior donde situó a sus propios ballesteros con la misión de contrarrestar a los arqueros opuestos. Esto y los escudos paveses surtieron el efecto deseado.

Según llegaban, los minotauros, disciplinados y maestros del arte de la guerra, fueron formando con sus escudos por delante para disuadir a los arqueros de Hillfall y los ballesteros en las barcazas para impedir una carga por parte de sus opuestos.

De tal modo llegó la Hora de la Guardia Matinal. Las galeras minotauras habían conseguido su propósito y más, pues causaron graves daños en una de las galeras Ergothianas, que tuvo que retirarse, seguida al poco por la otra galera al no poder hacer frente a los barcos minotauros.
Mientras, en la arena de la playa, los minotauros habían terminado de formar y junto a las murallas los hechiceros y clérigos entonaban sus conjuros protectores sobre las tropas de Ergoth.
Teodor Riks mandó a la infantería contra las líneas minotauras mientras que ordenaba a los Solamnicos dar un largo rodeo al campo de batalla y atacar por el flanco izquierdo a su señal. Cabe destacar la oposición de Sir Bernard Steelfire, al mando de los Caballeros, a este ataque, prefiriendo una carga frontal contra las líneas minotauras; el comandante Riks supo hacer valer su autoridad y Sir Bernard acató las ordenes.

Los dos frentes traban combate cuerpo a cuerpo un cuarto de hora antes de la Primera Guardia y aunque destaca la poderosa ofensiva minotaura en el flanco izquierdo, el flanco de veteranos de Hillfall, en el ala derecha, consigue frenar la acometida mientras que el grupo central, encabezado por los infantes Enanos contraataca con su propia ofensiva. Los minotauros sorprendidos ante el empuje Enano, a los que habían subestimado, frenan su línea de ataque en el flanco izquierdo para reforzar el central donde los gigantes-toro nada pueden hacer para esquivar los golpes bajos de los Enanos. La lucha en esta primera fase es encarnizada y cruenta para ambos bandos. El flanco izquierdo Ergothiano ha sufrido un duro golpe.

Media hora después de la Segunda Guardia, con el frente estancado, los marineros de las galeras minotauras tocan tierra y corren para reforzar a los suyos. En ese momento el comandante de Hillfall hace sonar el cuerno desde las murallas y la caballería Solamnica carga contra los marineros que corren desorganizadamente hacia el frente, viéndose obligados a frenar su carrera para formar un frente común. Aun así sufren innumerables bajas y quedan separados del cuerpo principal del ejercito, emprendiendo la retirada al cobijo de las galeras al ver imposible quebrar las cargas solamnicas.

Con los Solamnicos manteniendo a raya al grupo de marineros y el frente estancado en una encarnizada lucha, los supervivientes Ergothianos de las galeras llegan a las murallas de Hillfall con la caída de la Tercera Guardia, tras tener que dar un rodeo. Unos pocos se unen al ala izquierda, pero la mayoría están heridos. Teodor Riks hace un gesto al afamado Túnica Roja, que se ha mantenido hasta entonces en las murallas observando la batalla y este sale con paso calmado fuera de las murallas para ejecutar un único sortilegio: Al instante un hermoso Dragón broncíneo se eleva desde el pie de las murallas de Hillfall para sobrevolar los aires. El mago Ristenhak Merodin lanza un rugido de desafío con su nueva forma y se lanza a la batalla entre vítores por parte del ejercito Erghotiano, que renueva el ataque con la bravura que da la moral.

Es durante la Cuarta Guardia cuando se decide el resultado de la liza. Los minotauros sitiadores se han visto sitiados. Por una parte el grupo de marineros se encuentra aislado en la playa mantenido a raya por los jinetes Solamnicos que si bien no entran en la playa por las dificultades de manejar los caballos en ella impiden el paso a la llanura donde se desarrolla el combate. El ejercito minotauro se ha visto rodeado: de un lado el frente Ergothiano, con su ala izquierda reforzada por unos pocos marinos y con un grupo central que presiona, encabezado por los Enanos y parece arrastrar con él al ala derecha de veteranos de Hillfall y en la retaguardia, el Maestro Arcano Ristenhak, en su forma dragonil, presionando a los Minotauros que comienzan a amontonarse en el centro de su propia formación.
Al dar comienzo la Quinta Guardia el frente minotauro se rompe. Los minotauros que no son aplastados en el grupo central salen de la formación por los laterales y forman pequeños grupos que emprenden una retirada táctica a la playa. La caballería solamnica vuelve a formar para dar caza a los grupos dispersos que van llegando mientras que el Maestro Arcano eleva el vuelo y comienza a atacar con sus garras a los pequeños grupos que muy pronto dejan cualquier intento de formación para emprender la huída. El frente Ergothiano avanza en tres grupos hacia la playa presionando aun más la difícil situación de los Minotauros.
Desde las murallas de Hillfall se alza el griterío de la milicia armada que esperaba temblorosa para hacer frente a un posible asalto a la ciudad.

La batalla ha concluido, los supervivientes del Almirante Wolgar se retiran a los barcos mientras este y sus capitanes se niegan a rendirse o a huir y luchan con valentía hasta que son muertos por las tropas Ergothianas.


Diario del Tyrus DeHarik, nuevo Capitán del “Cóndor de Fuego”

Día 1 de Habbanath, Mes del Lord del Mar; Hora de la Guardia Tardía
[Minotauro: Martes 1 de julio a las 22:00]

He de reconocer que esos Solamnicos dan duro, me escuece está herida en el brazo, pero no importa pues no hay mal que por bien no venga.

Ahora yo, Tarik DeHarik, soy el dueño de lo que queda de la flota del pomposo Wolgar.
El “Cóndor de Fuego” es ahora mío y por Sargas El desaparecido que haré buen uso de esta nave... estos Ergothianos aun no se han librado de nosotros, ahora sabrán lo que es el acoso de una nave minotaura en sus tierras... creo que empezaré por los pueblos bárbaros del norte, he revisado los informes de Wolgar y parecen en una débil posición, además no parecen llevarse muy bien con los Ergothianos del sur de la isla, parecen un blanco fácil para mis primeras correrías como pirata.

Bien... aunque debería relegar la batalla de mi mente, no puedo olvidarla, esos condenados Hillfalianos sabían lo que hacían y Wolgar no supo preverlo... ¡Ah si me hubiese hecho caso a mi, a uno de sus marineros! Pero no... el orgulloso Wolgar prefería no hacer caso a nadie y ahora está muerto, muerto honorablemente según comentan algunos de mis marinos, pero muerto al fin y al cabo.

Yo estaba a bordo de la nave insignia, “Orgullo de Sargas”, que ahora por cierto yace en la playa destrozada. Nuestra misión era detener a las naves de Ergoth y vaya si lo conseguimos, inutilizamos una y la otra se retiró cobardemente al verse superada en número. Tras la batalla naval se nos ordenó, según los planes de Wolgar, acercar la galera a la playa y acudir a reforzar el frente, donde según preveía Wolgar ya habría algún punto debilitado en el bando enemigo. Y eso hicimos, saltamos de la nave tras acercarla lo más que pudimos y nadamos hacia la playa. En la playa, al ver que nuestro frente no avanzaba pensamos que algo iba mal, así que se nos ordenó correr para reforzar sus filas y cual fue nuestra rabia al escuchar los cascos de los caballos de guerra Solámnicos... uno de ellos, el que iba en cabeza, que debía de ser el de mayor rango me hizo un profundo tajo en el brazo izquierdo al pasar junto a mi... nos vimos relegados a mirar con impotencia desde la playa con los malditos solámnicos interceptándonos el paso

Cuando vimos aparecer al Dragón de Bronce... ¡un dragón de bronce tenían los muy listos!, muchos de nosotros supimos que la batalla estaba perdida, no así nuestro capitán, ese idiota de Goldik EsKahan. Nos amotinamos allí mismo, en la playa y le dejamos marchar con un puñado de idiotas como él que prefirieron morir a manos de los Solamnicos antes que verse derrotados.
Tomé el mando enseguida y desafié a cualquiera que intentase disputármelo pero nadie lo hizo, me conocen bien... y así nos retiramos al “Cóndor de fuego” pues el “Orgullo de Sargas” era demasiado grande para los pocos marinos que llevaba.

Tras la batalla y en la noche conseguimos salvar de una muerte en las aguas a unos cuantos de los nuestros y la mayoría accedieron a mis planes, el resto yace en las frías aguas ahora mismo.
Nos marchamos de Hillfall en busca de una base segura, les daremos un tiempo a esos Ergothianos para que dispersen tropas y después comenzaremos los ataques a los pueblos bárbaros del norte de la isla.

Me han dicho que hay tribus goblins en el sur, quizás podría destrozar un par de poblados suyos para obligarles a estar bajo mi mando, servirían de distracción.

Ya veremos que me deparan los Dioses del Mar en mi nueva vida.

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