Parte I
Parte
II

Pero, ¡oh grandes ilusos!,
vosotros que ahora miráis el futuro,
¡podríais haber encontrado un mejor uso!,
pues la desgracia se cierne en el porvenir,
si bien no lo veis venir.

Creceréis y creceréis, seréis prósperos, inteligentes y honrados,
¡pero ay de lo que os deparan los Hados!
Pues en el momento en que la tiranía os de alcance,
la gloria tendrá sabor a percance.

Esta es mi sentencia,
tomáoslo a conciencia.

Ankber ha hablado.
Dejadme ahora solo,
en compañía de los Hados.

Aprendeos estas palabras ambles parroquianos:

“En el momento en que la tiranía os alcance, la gloria tendrá sabor a percance” pues a partir de las palabras del maestro en adivinación este fue el lema de la casa comercial D´Bayton.

¡Ah amigos! Pero ya os dije yo que estos dos hombres no eran los protagonistas de la historia, tampoco el adivino es el protagonista de esta noche queridos amigos. Escuchad, atended, estamos ahora cerca de nuestros protagonistas.

Enmarcaremos, ahora y de nuevo, nuestra historia en la ya conocida Marsémber, pero no 200 años atrás sino tan solo 25 años atrás, es decir 175 años después de lo ya relatado... fijaremos la vista en un almacén frente al puerto, Sí, se trata de la compañía comercial que ya conocemos, la casa comercial D´Bayton donde ahora luce un lema justo al lado del nombre: “En el momento en que la tiranía os alcance, la gloria tendrá sabor a percance”. Un lema tiempo atrás olvidado, un lema que adorna la fachada y deja un halo de misterio a la compañía. Un lema que no preocupa a quienes conocen la historia pues en Cormyr reina la paz y no hay tiranos a la vista.

O eso creen...
Bien, ¿dónde lo habíamos dejado?... ¡ah si!


Los tiempos cambian, los edificios y las gentes cambian pero siempre viene a ser lo mismo. No hace falta que os diga lo que ahora viene... ¿veis a los hombres cargados con sacos, toneles y otras variadas cosas, salir y entrar por la gran puerta que tiene el almacén?. Claro que los veis... vemos pues, como se descargan las mercancías desde un navío mercante y como van entrando en el establecimiento, tal cual hacían otros hombres 175 años en el pasado. Pero, al igual que hicimos 175 años atrás. Dejemos a estos hombres con su trabajo y nos adentraremos en el almacén... allí, al fondo se encuentra la oficina que ya conocemos y es allí donde dos hombres... vaya parece que esta vez no celebran nada... dos hombres discuten acaloradamente.
El que parece llevar la voz cantante es Filip D´Bayton, bisnieto del fundador de la casa D´Bayton, al que ya conocimos antes. Parece un hombre fiero cuando habla, arrogante y rico. Sus vestiduras son costosas y las viste con elegancia y porte a pesar de su acalorada conversación. El otro es Bernard Brewer, el bisnieto de aquel Darsin Brewer que también conocimos. Este hombre se parece a su antepasado Darsin aunque le diferencia una chispa de rebeldía en los ojos. Ambos están en la flor de la vida.

¿Cómo?, ¿Queréis saber por qué discuten?... oh bueno, en realidad este es el día a día en estos dos hombres. Filip es el dueño de todo, el jefe de la casa D´Bayton y maneja la compañía con mano férrea. Es un hombre arrogante como ya vimos y nunca admite sus errores... en este caso el error de enviar un navío por el Mar de las estrellas caídas en pleno invierno en época de tormentas. Como suele ser normal, el barco, cargado de especias naufragó y para más desgracia los supervivientes se toparon con piratas.
Bernard, como administrador y segundo en la Casa D´Bayton se apresuró a pagar rescate por los cautivos marineros y estos pudieron llegar a Cormyr enteros.
Filip se enfureció al enterarse de esto y montó en cólera contra Bernad... si los marineros habían sido tan ineptos de no saber manejar un barco y se habían dejado capturar por piratas ¿por qué tendría la casa D´Bayton que pagar el rescate? ¡Que se buscasen la vida!.
Discusiones como esta las solían tener muy a menudo.

Y es que, el negocio había prosperado muchísimo amigos míos, tanto, que al joven Filip se le había dado título nobiliario, de la baja nobleza pero nobiliario al fin y al cabo. Todo esto gracias a las 3 generaciones pasadas que habían engrandecido a la casa D´Bayton.

Decidme, ¿Cómo os sentiríais vosotros, amigos de esta taberna, si día tras día, Filip D´Bayton regañara con vosotros por cualquier cosa, por el simple hecho de mostrar su superioridad?. Seguro que os sentiríais como Bernard Brewer.
Ahora pensad en lo que vosotros haríais de estar en esa situación ¿aguantar?, ¿Marcharse? o ... ¿vengarse?. Esta última opción fue la elegida por Bernard.

Veréis, habéis de saber que Bernard tenía sus propios negocios aparte de la administración de la Casa D´Bayton y de ser uno de los principales clientes comerciales de la dicha casa por ello no es raro que os diga que Bernard tenía su propia fortuna, aunque no tan grande como la de Filip. Poseía un modesto palacete urbano y tenía bajo su mando a una serie de sirvientes y lacayos y entre ellos destacaba Zurion un hombre de pasado curioso pues había sido aventurero en su juventud más temprana, capturado por piratas en los albores de la madurez y escapado de la esclavitud a mediana edad. Había pasado a formar parte de la servidumbre de Bernard tras escapar, como ya dije, llegando medio muerto de hambre y sin dinero hasta el campamento en el que Bernard había decidido pasar la noche en uno de sus viajes comerciales. Desde ese momento Zurion, arto de una vida tan agitada, pasó a formar parte de la pacífica vida en la casa de Bernard. Este Zurion se había ganado la confianza de Bernard, pues al ser hombre de muchas experiencias conocía muy bien el mundo y la mente de sus habitantes.

Pues bien, este Zurion conocía el odio que su señor sentía hacia Filip y bien por añoranza de su época de aventuras o bien por lealtad hacia el joven Bernard decidió aconsejarle que ya era hora de darle una lección a Filip. Así se lo expuso y así fue aceptado por Bernard aunque ambos convinieron en que tendría que ser tan solo una lección y que por el bien de la Casa D´Bayton, toda su clientela y todo su glorioso pasado no se llegaría más que a poner en ridículo a Filip para darle un buen escarmiento. Ahora solo quedaba ponerlo en practica pero antes necesitaba una idea, tenían que dar el blanco certero de Filip y ese blanco no era otro que su orgullo: la casa D´Bayton.

¿Cómo atacar entonces al orgullo de Filip sin dañar a la compañía comercial? Os preguntareis. Pues eso es lo que Bernard se preguntaba día tras día y pardiez que llegó a una decisión: Debía de arruinar a Filip dejando la compañía comercial en manos de alguien de confianza.

Escuchad pues esto es lo que ocurrió:

Cierto día se presentó en la compañía comercial D´Bayton un hombre ricamente adornado con joyas, pieles y buenas prendas,. Montaba un buen caballo y le seguían unas 30 personas entre guardia personal y sirvientes varios. Dijo venir desde Westgate en busca de la reputada compañía comercial D´Bayton y también dijo necesitar sus servicios. Los lacayos del hombre depositaron un cofre de considerables dimensiones en el suelo, a los pies de Filip D´Bayton y dijo querer llevar ese cofre hasta Neverwinter. Pagaría una muy buena y generosa suma si la compañía comercial lo hacía.

Filip quedó desbordado ante la presencia del hombre. Hablaba con voz firme y potente, autoritaria. El lujo que le acompañaba, incluso en las vestimentas de los lacayos y las brillantes armaduras de la guardia personal, deslumbró al bueno de Filip. Quedo cegado ante tanto lujo y ante la promesa de una muy buen generosa recompensa.
Además de eso, el hombre prometió abrir y financiar una sucursal de la compañía comercial en la propia ciudad de Neverwinter.
Filip aceptó el trato sin dudarlo pues aunque el viaje era largo, él disponía de los medios para asegurar que el viaje fuera tranquilo y sin sobresaltos.

El imponente hombre, sin embargo puso unas muy duras condiciones para asegurar la entrega del cofre. Aseguró y aseguró que el contenido del cofre valía tanto o más que la compañía comercial y por ello deseaba tener como garantía a la propia casa D´Bayton. Si Filip fracasaba, la casa D´Bayton pasaría a manos de aquel hombre que dijo llamarse Zakías.

Bien, ya tenemos la treta lista pues como bien habéis adivinado, el tal Zakias no era otro que Zurion, el criado de Bernard. Solo nos queda saber si Filip se dio cuenta de la treta o e si aceptó la oferta del rico hombre.

Pero antes...¡Maese Bran, estimado posadero y anfitrión en esta fría noche! Traedme una jarra de espumosa cerveza para aclarar mi voz. Guilderoy Windsong sin voz no es Guilderoy Windsong, amigos míos.

Mmm... oh deliciosa y espumosa cerveza... no había probado ,una tan buena desde que salí del Valle de las Sombras. Fue el mismísimo Elminster quien me invitó tras escuchar este mismo relato ¡os lo prometo, amigos!. Bien...escuchad pues lo que el sabio Elminster escuchó:

Filip era reacio a aceptar ese trato, aunque sus sudorosas manos, le decían que el negocio se extendería muy pronto por el Norte si se abría una sucursal en Neverwinter... las ganancias serían increíbles, el negocio adquiriría un tamaño tal con el que ni su padre, ni su abuelo, el fundador, habrían solado jamás... además esa olvidada profecía que de pequeño le habían obligado a aprender lo decía: “Creceréis y creceréis, seréis prósperos, inteligentes y honrados”... oh bueno, lo de honrados probablemente lo diría por el viejo Conrad. En Cormyr no había tiranía y era improbable que la hubiese así que el negocio no corría peligro.

Por último, Filip quiso asegurarse. Sabía que Bernard era inteligente, no tanto como él, pero desde luego lo era así que le consultó con su habitual talante arrogante e imperioso.
Bernard vio la excitación de su superior y le advirtió de los peligros que la compañía corría si aceptaba tan negligente trato.
La respuesta de Filip fue una sarta de insultos que no repetiré aquí. Según Filip estaba claro que Bernard no deseaba la grandeza de la compañía comercial, de hecho seguro que sentía envidia por no ser más que un segundón como siempre lo habían sido él y su familia. La amistad de Darsin, abuelo de Bernard con el viejo Conrad era tan solo por conveniencia... de seguro que Conrad habría prosperado más sin la ayuda del interesado Darsin.

Filip se marchó a cerrar el trato y Bernard esbozó, en soledad, una terrible mueca burlona y sarcástica. Filip estaba perdido.

Y así fue. Os ahorraré las vicisitudes del viaje y sus preparativos, aunque os diré que los gastos para preparar tamaña expedición repleta de guerreros para proteger el cofre fue costosa en demasía. Y también os diré que los dichos guerreros, sobornados por Bernard dieron esquinazo a la caravana que llevaba el cofre dejándolos en manos de los antiguos amigos y compañeros de aventuras de Zurion, que ahora actuaban como bandidos.

¿Qué ocurrió después?
El imponente hombre llamado Zakías –aunque ya sabéis que se trataba de Zurion- llegó para reclamar su garantía.
Filip suplicó, pataleó y se arrojó a los pies de Zakías pidiendo perdón pero este fue implacable y exigió el título de propiedad de la compañía comercial. El último intento de Filip por recuperar lo que le quitaban fue amenazar al llamado Zakías con una daga que nadie había visto y que puso en el cuello del sirviente disfrazado.
No le valió de nada como imaginareis... Zurion seguía siendo un experto aventurero por mucho tiempo que hubiese pasado sirviendo en la casa de Bernard y como era de esperar se deshizo de la daga y de Filip con facilidad.
Después se marchó acompañado del lujo que le había traído. Nadie sospechó anda.

¿Qué hay de la profecía? Me preguntáis estimados parroquianos... La profecía se esta cumpliendo amigos míos, escuchad unos instantes más.. ya estamos cerca del final.

Antes de que Zurion fuese a reclamar la Casa D´Bayton, Bernad había acordado reunirse con su sirviente un día después en las afueras de Marsember para coger el título de propiedad y presentarlo ante Filip dando por finalizada la “broma”.
Por cierto que no os he dicho lo mucho que disfrutó el buen Bernard viendo suplicar al arrogante... y tirano, Filip.

Pues como os decía, Bernard fue a reunirse con su lacayo al día siguiente en una discreta cueva a las afueras de la ciudad sin embargo Zurion no acudió. En su lugar había una nota: “La profecía se ha cumplido” y estaba firmada por “Zakías, dueño de la compañía comercial `Casa Zakías de Neverwinter´´”.

Bueno, bueno, queridos amigos de esta fría pero agradable noche de taberna, cesad ya vuestras risas que ahora es cuando toca contar el final. Ah pero comprendo vuestras risas... ¡Imaginaos la cara del pobre y buen Bernard!.

Y sí amigos, la profecía se cumplió:
“Creceréis y creceréis, seréis prósperos, inteligentes y honrados,
¡pero ay de lo que os deparan los Hados!
Pues en el momento en que la tiranía os de alcance,
la gloria tendrá sabor a percance.”

¿Ahora lo entendéis verdad?. El tirano no era el rey de Cormyr sino el propio Filip pues hay muchas formas de tiranía, todas prescindibles... y la gloria, la gloria de la “victoria” del buen Bernad fue todo un percance, una desgracia, una tragedia.

Así es amigos míos, la tiranía en todas sus formas nunca es buena compañera y tened por seguro que al igual que le ocurrió al arrogante Filip os ocurrirá a vosotros si tomáis ejemplo de él. No solo el poderoso rey o el rico comerciante son tiranos pues cualquiera puede serlo con su familia, amigos o trabajadores.


Y ahora... ¿qué tal una cantinela para acabar la noche?.

¡Maese Bran, que corra la cerveza!, ¡Traed mi laúd!

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