Cave Canem era la frase que los romanos colocaban en sus casas, con simpáticos mosaicos como el de la imágen, para avisar al invitado y al posible ladronzuelo de que allí había un perro y con ganas de morder.

Como esta es mi casa y el único perro soy yo, me veo en la obligación moral -como aquellos romanitos preocupados por la salud y la yugular de sus invitados- de colgar el cartelito de "Cuidado con el perro"


Resulta que llevo una semana de perros -¡que apropiado!- y no veo que vaya a mejorar.
Tiradme un hueso y dejadme roerlo en paz.

Y sí, el blog estaba muy parado.

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