Ab Urbe Condita
Voy a intentar retormar la sección de lirbos del Blog y poner al menos uno cada mes.
El de este mes, como no, es el turno del Ab urbe condita ("Desde la fundación de la Ciudad") del escritor e historiador romano Tito Livio.
Tengo que confesar que, antes de empezar a leer a Livio no es que tuviese mucha simpatía por él. Siempre le he visto más como escritor que como historiador y algo arrimado a las esferas de poder de su época, en este caso: Octavio Augusto, que aunque hombre admirable tampoco es santo de mi devoción.
Sigo pensando lo mismo porque aunque se diga que tuvo sus rencillas con Augusto, si pudo escribir su Historia de Roma y tener éxito en el empeño, tuvo que ser por tener el beneplácito del Princeps Augusto, que otra cosa no, pero inteligencia tenia un rato y llevó a cabo todo un programa propagandistico de si mismo por parte de lo que alguno llama despectivamente "la corte de los palmeros" (Virgilio, Asinio Polión, Tito Livio...).
Pero, al margen de eso, el "Ab Urbe condita" de Livio es una serie de libros (142 de los que conservamos 35) que cuentan la historia de Roma desde sus orígenes míticos hasta la muerte de Augusto. Se documenta en historadores y cronistas antiguos y toda su obra está llena de un tinte moralizador y épico dónde se esxalta la dignitas y el valor romano y se denuncian las acciones vergonzosas. Diriguído a un público que acababa de salir de dos guerras civiles (César Vs Pompeyo y Ocativo Augusto Vs Marco Antonio) y de una corrupta y moribunda república, Livio intenta "enseñar" a los romanos y devolverles sus valores antiguos.
Así que tras leer sus tres primeros libros tengo que decir que me inclino ante el maestro Livio. ¡Que maestría al escribir señores!, ¡que discursos! Livio te hace vivir esos pasajes como si estuvieses presente y casi que te hace ser Romano.
Y para muestra, uno de los discursos que Livio pone en boca de sus personajes:
El episodio se encuadra en el asedio a Roma por parte de Lars Porsena, un reyezuelo etrusco al que Tarquinio El soberbio, el último rey de Roma había pedído ayuda para acabar con la república recién nacída. Roma está sitiada y sin posibilidades pero un joven noblezuelo, Gayo Muncio, conocído después como Escevola ("el zurdo") pide permiso al Senado para ir al campamento de Porsena y realizar "una acción de mayor envergadura".
Se cuela en el campamento y cuando el Rey porsena está impartiendo justicia entre la muchedumbre, saca un puñarl de sus ropas y mata al secretario confundiendolo con el Rey, los guardias le apresan y le llevan ante Porsena que al interrogar al Romano, este responde:
"Me llamo Gayo Muncio. He querído, como enemígo, matar a un enemígo y no tengo para morir menos coraje que el que tuve para matar: es virtud romana el actuar y sufrir con valentía. y no soy el único el tener esta actitud hacia ti, es larga la serie de los que después de mi pretenden el mismo honor. Por consiguiente, prepárate. si te parece, para este riesgo, de suerte que a cada hora estés en vilo por tu vida y te encuentres el puñal de un enemigo hasta en el vestíbulo de tu palacio. Esta es la guerra que te ha declarado la juventud romana. no es un combate, no es una batalla lo que has de temer: la cuestión se ventilará entre tú solo y cada uno de nosotros"
¡Ahí!,¡con un par!
Después de este y otro discurso donde le asegura que son trescientos (con toda la cara del mundo) y se quema la mano izquierda (de ahí su apodo: Escevola) con un brasero para que vea el valor romano, Porsena hace la paz con los romanos aun teniendo la vitoria a mano.
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