jueves 21 de junio de 2007

CAPITULO I: De los orígenes e infancia del Señor de Winstan.

Costa de Dalmacia, provincia romana.

Ahí se sitúan los orígenes del señor de Winstan. Al parecer los orígenes de la casa de Winstan son los de una pequeña familia de campesinos romanos emigrados desde el Lacio, la región donde se alza la eterna Roma. Al parecer, en tiempos de la Emperatriz Irene de Bizancio, uno de los hijos se alistó en el ejercito del imperio occidental, pasando a estar destinado en esta misma costa de los Balcanes. En pocos años ascendió a oficial y fue llamado a combatir en tiempos de Nicéforo en el 811, cuando él y su destacamento, junto con un poderoso ejercito bizantino marcharon hacia tierras búlgaras para expulsar a estos, que se habían hecho fuertes años atrás. Y así participó en la batalla de Pliska, ciudad que fue saqueada a conciencia y el tesoro del Khan de Bulgaria, Krum, fue repartido entre los soldado. Es de suponer, según las investigaciones de este humilde cronista, que fue ahí donde este oficial consiguió su fortuna. Sin embargo, a pesar de la victoria de Pliska, el ejercito Bizantino sufrió una espantosa derrota al querer regresa pues el Khan les había puesto en una trampa, murieron muchos hombres en aquella batallas, incluido el Emperador Nicéforo y varios de sus más leales hombres, pero al parecer este oficial de nombre desconocido consiguió escapar a su tierra, a Dalmacia, y tras el servicio militar fue recompensado con unas tierras, tierras que él se encargó de agrandar gracias a su pequeña fortuna conseguida en Pliska. Una generación más tarde, la familia de este oficial había prosperado bastante, tanto que se le concedió título nobiliario dentro de la baja nobleza como reconocimiento a los servicios prestados al ejercito por varios y distinguidos hombres de la familia y así, llegamos al abuelo de nuestro protagonista, el cual consolidó el Señorío tras varias guerras vecinales.

Y así, Dumorix Oth Winstan, noble señor, nació en una tormentosa noche de invierno, hijo secundon de Valerio y Livia, los señores del Señorío ya nombrado. Al no ser hijo primogénito no heredaría las tierras de su padre, al contrario que su hermano, así que solo dos salidas le quedaban: la iglesia Bizantina o el camino de las armas.

Decidido por lo segundo tras deliberar y desear continuar la carrera de sus antepasados, emprendió, muy joven, camino de Constantinopla, la también llamada Bizancio y aprendió poco a poco a manejar la lanza, la maza y la espada, siendo en esta última hábilmente diestro si se le acompañaba de un escudo y una armadura apropiada. Cabe señalar su terquedad y obstinación en cuanto a su forma de combatir, pues mi noble señor estaba y está regido por un código moral que más de un disgusto dio a sus maestros y superiores al negarse a cumplir alguna orden por considerarla injusta.

Sin embargo, su destino estaba lejos de esas tierras, pues muy pronto le llegaría un extraño mensaje.

0 utópicos pasaron por aqui:

Entrada más reciente Entradas antiguas Página principal

Blogger Template by Blogcrowds