El ejercito manipular republicano contaba con unos
4.500/5.000 efectivos por legión, compuesta cada una por
hastati (1.200),
princeps (1.200),
triarii (600) y
velites (1.200) en infantería más la
caballería (300). Eso nos da un total de
18.000/20.000 hombres que salían cada año de entre todos los hombres, en mayoría de edad y con categoría de ciudadano romano. No tenemos datos fiables sobre el número de ciudadanos romanos en esta época pero nos podemos hacer una idea general con el censo de Augusto del año 28 a.C que nos arroja unas cifras de 4 millones de ciudadanos romanos en Italia (la península italiana adquiere la ciudadanía tras la muerte de Julio César), siendo
1 millón el número de ciudadanos en la propia Roma. Debemos hacernos a la idea que todos los años, los Cónsules de Roma sacaban a
20.000 romanos, de un total de bastante menos de un millón, de sus casas, para luchar por la patria. No es pues de extrañar las graves crisis demográficas que supusieron hechos como las derrotas durante la guerra contra Anibal o contra Cimbrios y Teutones.
Pero, avanzando en el tiempo hasta época augustea, las cifras son más claras y los datos más impresionantes. Con Augusto hace ya tiempo que las palabras de Polibio sobre las 4 legiones anuales quedaron atrás. El número de legiones se fué incrementando, sobretodo a raíz de las conquistas fuera de Italia (Hispania, Numidia, Galia...) y de la crisis de la república, (Mario&Sila, Pompeyo&César, Octavio&Marco Antonio), siendo así, que tras la batalla naval de Actium, en
Septiembre del año 31 a.C. y la posterior derrota de Marco Antonio, gracias al genio de Marco Vipsanio Agripa, Augusto, el Senado y el Pueblo de Roma se encuentran con la cifra desorbitante de
60 legiones (las legiones supervivientes de Marco Antonio fueron perdonadas), con el consiguiente y desorbitante gasto que eso suponía para el Erario de Saturno, el tesoro del estado.
La cifra de 60 quedará reducida a unas
25/26 legiones, aunque Vespasiano subirá el número a 28/29 y Trajano a 30 para sus campañas en Dacia y partia. La distribución legionaria en tiempos de Augusto la podemos observar en el siguiente mapa:
Bien, las legiones restantes -principalmente las que lucharon con Marco Antonio- fueron licenciadas. Se calcula que fueron licenciados
300.000 legionarios romanos -no hay cifras para tropas auxiliares pero debemos tenerlas en cuenta-
Por esta época, el ejercito ha evolucionado tras la reforma de Cayo Mario y las sucesiv

as reformas y adaptaciones durante la crisis republicana. La legión ahora se forma en cohortes, no en manípulos y ya no hay cuatro clases de legionarios segun su censo, sino una única clase de legionarios, con un equipo estandar. La legión se compone de
5.500 legionarios y 120 equites. Además, a partir de César y en progresión hasta Trajano, se aumenta el número de artillería -principalmente escorpiones- hasta un número de una pieza por centuria -
59 piezas de artillería por legión-
Aparte de la legión estandar, hay que señalar la sempiterna y olvidada presencia de las tropas auxiliares. Los
Auxilia, se renuevan con Augusto -ya César les había dado un lugar destacado en sus campañas- y se crean cuerpos de auxiliares profesionalizados, siendo muchos de ellos unidades de élite como los
Sagittarii (arqueros),
Funditores (los famosos honderos baleares estaban aqui),
Contarii (lanceros, tanto a caballo como a pié),
equites maurorum (caballería ligera, toma su nombre de la caballería mauritana y númida). Los auxiliares también se dividían en cohortes como las legiones y su número debía de ser, aproximadamente porque apenas hay datos, el mismo que el de legiones o muy cercano. Así, nos encontramos con Augusto, tres tipos de cohortes auxiliares, a saber:
cohors quinquagenaria equitata (de caballería),
cohors quinquagenaria pediata (de infantería) y
cohortes mixtas (de infantería y caballería). Con Vespasiano se elevaría elevaría el número de unidades pasando de quinquagenaria a
miliaria (de entre 700 y 800 soldados). Estas tropas aliadas ganaban la ciudadanía romana al finalizar el servicio y sus hijos podían enrolarse en las legiones.
En ocasiones, además de legiones y cohortes auxiliares, los reinos clientes del imperio aportaban
tropas aliadas, pero los gastos de estas corrían a cargo del reino en cuestión.
Aparte de estas tropas, debemos contar también con la famosa
Guardia Pretoriana, cuerpo de élite creado por Augusto (aunque existen precedentes desde la famosa
cohorte de amigos, de Escipión en Numancia) y asentados definitivamente en el Castra Praetoria, en Roma bajo Tiberio por
sugerencia del Prefecto de los pretorianos Lucio Elio Sejano. Su misión era la protección de la familia imperial, ya fuese en Roma o luchando con el emperador y las legiones en las fronteras de Roma. Originalmente formados en 9 cohortes de unos 480 hombres por centuria (
4.000 pretorianos en total) el número fué variando segun el emperador llegando hasta las 16 cohortes con Vitelio, para quedarse definitivamente en 10 bajo Domiciano hasta su disolución con Constantino.

En cuanto al mar, en el año 27 a.C. con Augusto, se establecen dos flotas, la flota sur con base en
Miseno, en la Campania (
Classis Misenensis) y la flota norte, en
Ravena (
Classis Ravennatis). Una inscripción hayada en Miseno nos arroja los siguientes datos sobre la flota de Miseno: 11 liburnas, 50 trirremes, 9 quadrirremes, 1 quinquerreme y 1 exarreme.
Con el tiempo el número de flotas se ampliará y ajustará segun las necesidades y zonas (Rhin, Britania, Alejandría...).
Habría que contar algun que otro cuerpo armado más, como la
cohorte de esclavos y libertos creada por Augusto para
tareas de policía, bomberos y vigilancia dentro de la propia Roma pero no los podemos considerar combatienes defensores del imperio.

Sin embargo, no podemos quedarnos solo en las unidades de combate. En un ejercito, el 10% son las batallas, que bien pueden ser decisivas pero lo verdaderamente importante es lo que hay detrás, toda la
logistica de la campaña, el
estacionamiento de guarniciones -en ciudades recién tomadas-
y campamentos pues al caer la tarde todos los ejercitos en movimiento debían de construir un campamento fortificado y destruirlo al amanecer, antes de ponerse en marcha. Incluso al avistar al enemígo había que construir el campamento antes de entrar en batalla. Tampoco podemos olvidar el
equipamiento de los soldados, pagado por el Estado desde la reforma de Cayo Mario y por supuesto el personal civil ocupado de los
bagajes y el consiguiente transporte y protección de estos durante las campañas. Entrando finalmente en los costes financieros que suponía todo esto, las cifras son desrobitantes.
El sueldo de un
legionario romano en tiempos de Augusto era de
900 sesterios al año, es decir que redondeando legión arriba, legión abajo podemos indicar que el Estado Romano tenía que pagar
140.000.000 millones de sesterios al año a las tropas romanas. Los
Pretorianos cobraban el doble por lo que tenemos
72.000.000 millones de sestercios al año. Y los
axuliares no está claro pero cobrarían
la mitad o un tercio del sueldo de un legionario y teniendo en cuenta la cifra poco clara de que sus efectivos alcanzaban un número aproximado al del número de legiones podemos conjeturar
unos 52.000.000 millones al año. En total
264.000.000 millones de sestercios al año sólo en el pago de las soldadas y sin contar los sueldos de
centuriones, tribunos, caballería y demás mandos, que obviamente eran superiores a los del soldado raso. Tampoco están incluidas las soldadas de la
flota, aunque hay que señalar que los remeros (que no es lo mismo que la dotación militar de un barco) eran esclavos, libertos o personas con el estatus de
peregrino por lo que no cobraban o cobraban muy poco.
Los sueldos fueron bajando de Augusto hasta Domiciano, que para ganarse a las tropas elevó las soldadas.
Los Pretorianos pasaron a ganar 1.000 sestercios, 300 los legionarios y 200 las unidades auxiliares (lo que nos da idea del bajón que habían experimentado los sueldos hasta los Flavios).
Pero ahí no queda todo, el legionario romano, al acabar su servico y presentar su cógido de buena conducta durante todos sus años de servicio a la patria, recibía como recompensa
12.000 sestercios extras por licenciamiento, otros
50.000.000 millones al año, lo que, sumado a lo anterior, da un total de
314.000.000 millones de sestercios al año. En ocasiones esta paga se sustituía por la entrega de tierras en propiedad.
Los soldados también podían tener
ingresos extra, principalmente debído a los
botines de guerra, de hecho es lo que esperaba todo legionario ya que el sueldo base no daba para mucho pero si tenía suerte podía llevarse un buen botín a casa al terminar el servicio ya que el botín iba a parar a las
cajas de los soldados tras restar la parte destinada a los cargos militares.
Además, el cambio de emperador solía suponer una recompensa a los soldados leales que le habían apoyado en su ascenso o bien para ganarse su apoyo. Esto principalmente lo ganó en la mayoría de las ocasiones la Guardia Pretoriana, cuyo "precio estandar por emperador" era de
12.000/15.000 sestercios por pretoriano (cifra esta última la que pagó el emperador Claudio a los pretorianos). Como nota del poder de esta unidad, en el año 193 d.C, tras la muerte del emperador Pertinax, los pretorianos
subastaron el imperio al mejor postor. El Consul Didio Juliano pagó
25.000 sestercios a los pretorianos por el trono aunque no le duró mucho.
¿Quién pagaba todo esto? Obviamente el Estado como hemos dicho, pero a través de los impuestos que pagaban los ciudadanos no-romanos del imperio, sobretodo los que tenían
estatus de peregrino, seguídos de los ciudadanos de derecho latino, además de los tributos recibídos por los reinos clientes del imperio. Esto por supuesto creaba descontentos entre esas capas de población, además de que eran unas cifras tremendamente difíciles de pagar ya que en ocasiones el tesoro podía llegar a estar vacío, (durante la guerra social y aunque con menor número de efectivos, el tesoro del templo de Saturno estaba prácticamente agotado y algunos generales como el padre de Pompeyo Magno o el propio Cayo Mario tuvieron que pagar legiones de su bolsillo.) Los romanos no pagaban impuestos directos, aunque sí pagaban algunos impuestos indirectos por heredad, defunción, letrinas y otros.
Así, que los emperadores, sobretodo Augusto, tuvieron que buscar otras formas para pagar a las tropas. Una de las medidas que se tomaron en época de Augusto fué crear el
Vicesima Hereditatum, un impuesto del 5% por temas de herencias entre romanos, que iba destinado al
Aerarium militare (también creado por Augusto como caja para el ejército para diferenciarlo del Erario de Saturno) para el pago de los licenciamientos y que en parte calmaba un poco los ánimos de peregrinos y latinos.
También
se elevó el número de años de servició militar para reducir el coste del licenciamiento y de 16 años para los legionarios se pasó a 20, mientras que los pretorianos terminaron pasando de 12 a 16.
Aun así esto seguía siendo insuficiente y en ocasiones se usaba la propia fortuna de la familia imperial para pagar al ejército. Augusto llegó a donar
170.000.00 millones al Erario militar de su propio bolsillo, lo cual nos da una idea de la exorbitante riqueza que tenía la clase noble romana.
Desorbitantes cifras sin duda. El coste del imperio romano...
